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viernes, 17 de julio de 2015

La pregunta trampa que pone en evidencia la avaricia humana


Un profesor de la universidad de Maryland trata de ayudar a sus alumnos desde 2008 para que aumenten su nota final con una pregunta extra, aunque sólo una clase en siete años lo ha logrado

El camino de la evolución del ser humano tiene ante sí, y desde el principio, uno de los mayores obstáculos que le impide y le impedirá avanzar y mejorar: el propio ser humano. El egoísmo humano se interpone en todas las decisiones, haciendo imposible imaginar una situación en la que el colectivo se sobreponga a lo individual. Esto mismo parece querer demostrar un profesor de la universidad de Maryland que, con una pregunta trampa, evidencia lo que antaño ya afirmaba el filósofo Thomas Hobbes: el hombre es un lobo para el hombre.

El doctor Dylan Selterman, profesor de psicología de la universidad estadounidense, trata de ayudar a todos sus alumnos desde 2008. En sus exámenes, Selterman incluye desde entonces una sencilla pregunta extra, que ofrece la oportunidad de subir la nota final. Los alumnos, al empezar a leer el enunciado de ésta, se muestran agradecidos y algo aliviados por el regalo, pero antes de acabar la pregunta, sus caras se tuercen en una mueca al ver que el regalo está envenenado.La pregunta trampa propone lo siguiente: “Aquí tiene la oportunidad de ganar algunos puntos extra en la nota final. Seleccione si desea 2 ó 6 puntos extra a su calificación final. Pero, hay una pequeña pauta: Si más del 10% de la clase selecciona la casilla de los 6 puntos, ninguno de ustedes obtendrá ningún punto”.
“He estado incluyendo esta pregunta cada semestre desde la primera vez que enseñé a nivel universitario, en 2008”, apuntó Selterman a ABC 7 News. No es sorprendente descubrir que, desde entonces, sólo una clase ha logrado los dos puntos extra, mientras que todas las demás se han quedado a las puertas, superando siempre el límite impuesto por el profesor de psicología. De nuevo, el egoísmo y la avaricia pasan por encima del bien colectivo e impiden al grupo evolucionar.

El profesor explica que la pregunta no fue idea suya, sino que la tuvo que responder él en un examen en su época de alumno en la Universidad Johns Hopkins. “Entonces, yo escogí la opción de puntos más baja, pero más de un diez por ciento escogió la más alta. Me enfadé mucho con mis compañeros”.
De forma sutil y muy didáctica, el ejercicio disfrazado de pregunta trampa pretende enseñar a los alumnos cómo la acción de grupo afecta a cada individuo. Con ello, Selterman ejemplifica la tragedia de los comunes, un dilema descrito por Garret Hardin en 1968.
La Tragedia de los comunes describe una situación en el cual varios individuos, motivados sólo por el interés personal y actuando independiente pero racionalmente, destruyen un recurso compartido limitado aunque a ninguno de ellos, ya sea como individuos o en conjunto, les conviene que tal destrucción suceda. El egoísmo, la avaricia y la individualidad tienden a vencer en la gran mayoría de los casos al bien común y al conjunto.
Esta idea complementa a la teoría de juegos de John Nash, un área de la matemática aplicada que utiliza modelos para entender la toma de decisión y la interacción entre quienes deciden. El ejemplo clásico de esta teoría de juegos es el de la decisión del prisionero, que plantea cual sería la decisión de dos prisioneros a los que se les plantea reducir su pena si inculpan al otro, aumentarla si se inculpan entre ambos o mantenerla baja si no inculpan a nadie. En este modelo, el destino de cada individuo depende de las acciones del otro. Individualmente, confesar sería la mejor opción, pero si ambos lo hacen el castigo es peor que si ambos callan.

La pregunta, pese a llevar siete años en los exámenes del profesor de psicología, se ha hecho viral en 2015. Una alumna tuiteó una imagen de la cuestión y logró más de 6.000 retuits en poco tiempo.
Para evitar el escarnio que sufren sus clases y el castigo colectivo, algunos estudiantes han pedido a Selterman que sólo quite los puntos a aquellos que escogen la opción con más puntuación. Él, sin embargo, ha rechazado la opción porque la lección perdería todo el sentido. “Si demasiadas personas abusan de un recurso común, todo el grupo sufre. Sus acciones afectan a los demás, y viceversa”. ¿Logrará el ser humano reconocer ser su propia piedra en el zapato y cambiar?

1 comentario:

  1. El final ha sido lo mejor. Querer que sólo se baje puntos a ciertas personas. Sí que les falta comprender bien qué es lo que se pretende enseñarles.

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