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sábado, 8 de junio de 2013

Las cosas se rebelan

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    Una vieja leyenda americana cuenta del día que las cosas se rebelarían al hombre.
    Y es el hombre el que ya ha venido a ser cosa.
    Las manos del hombre tienen forma de grúas, se han hecho tan delicados sus dedos que pueden tallar sobre granos de arena y tan fuertes que con poleas de hierro pueden levantar rocas inmensas, puentes y hogares lo mismo que árboles, edificios y trenes.

    Sus ojos se han estirado al fin del cosmos, o se han hecho lugar entre las partículas más invisibles. Su rostro se ha reflejado en los espejos en todo el mundo y ya lo que uno ve lo ven millones a la vez.

   Su voz se ha hecho invencible. Una orden o un ruego puede girar al mundo mil veces antes de que una u otra oreja lo escuche. Y las orejas pueden oír hasta el susurro del principio de los tiempos. Ya los pensamientos.
   Sus piernas no menor prodigio, se han hecho veloces como trenes y vehículos que van más rápido de lo que se los oye. Se hicieron piernas de saltadores y pueden tocar la Luna de un sólo rebote.

   Se han hecho sus hogares cada vez más grandes, más fríos. Más difíciles de llenar.

   Su memoria ya recuerda todo y lo sabe todo al instante. Su gran cerebro abarca todo y no lo toca nada; virtualmente es el cerebro de todos y piensa en todos y por todos.
    El hombre se ha hecho a sí mismo el gigante que antes sólo andaba las fábulas...Un coloso, un Titán de dimensiones exageradas que expande sus sentidos a través de las máquinas... sus magníficas cosas, criaturas...rebeldes.

   Sus estómagos han crecido y han empequeñecido al de otros.
   Sus cerebros, ojos, manos, piernas, lenguas, orejas y aún sus narices son más rápidas, fuertes y grandes.


    Mas el corazón sigue siendo el mismo. O menos. Se ha empobrecido buscando fuera lo que ya estaba dentro. Ha ido a dar por los confines del mundo robando y matando por más cosas. Ha hecho de su uño una roca explosiva y mortal.   A dado al amor de las cosas más amor que al hombre mismo. Se ha denigrado, se ha hecho cosa desconociéndose más que sólo cosa. Ha visto a todo como cosa, obtenible, querible y desechable. Y ha aprendido a hacer consigo mismo y los demás, de la misma forma de ese usar y luego arrojar sin más.


   Y es esa la verdadera rebelión de las cosas que al hombre que era le han borrado las formas de hombre, por darle aristas de plástico, acero y madera. Hasta hacerle utensilio, en ese sueño que él era.

- Jacques Pierre




sábado, 1 de junio de 2013

Neruda y yo - III

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"El vino abre las puertas con asombro y en el refugio de los meses vuelca su cuerpo de empapadas alas rojas"...Me dijo Pablo.

   "Y esas alas saben batir en el labio

azotando de dulce las aguas amargas de las lágrimas,
y viste de escarlata los sabores del olvido
como un faro de sopores en un cielo de espumas marinas.

   Ahora llega la noche que se ocultaba a las veras del mundo,
tímida como el beso cuando es deseado,
tibia como los besos tibios que saben a amor mudo,
y abre la noche los candiles en las velas,
agitando en el viento las luces de un sol añorado
y que a la vez el amor troca en gusto por sus frías estrellas.

   Y llega ella que no llegaba y el vino aún en la mesa.
   Y ella de labios de vino y besos de copa,
abre los brazos pero aún al abrazo no besa:
   -"Aquí esta noche -dice- me esperas con una sola copa".

   Y ella que no amaba y yo que amaba tanto,
enjugando el recuerdo de no tenerla pero aquí de vuelta,
avivado el pecho del fuego esa noche solo media hoguera:
   -"Sol y luna -dije- de la misma luz que les es manto,
comparte la una cuanto al otro le rebosa".

   Le dije yo.


- Jacques Pierre

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