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jueves, 25 de abril de 2013

Manual de uso para el correcto revolucionario - Las flores vencerán




   El primer paso para iniciar una revolución es el perder todos los miedos.
   El problema radica en que este primer paso es el más difícil de todos y hasta que no se ha dado, todo lo que se haga será escaramuza, rebeldía y berrinche, pero no revolución.
   Mas una vez salvado y ya olvidados los temores y las vergüenzas y los odios, ya pasados los terrores a las muertes y a los otros, una vez despreciados los horrores a los por qués y a los quizás, todos los pasos siguientes son simples, naturales, así como después del primer paso el caminar se hace parte de uno mismo, cuando al fin se es libre de las cadenas de los miedos a caminar.

   Lo inmediatamente siguiente es tardíamente seguido, pues luego de perder los miedos se ha de ganar en paciencia y saber que los cambios son las únicas verdades. Todo está siendo pero nada es.

   Si deseáis ser un revolucionario has de amar. Ese es el tercer paso y si no el último sí el más definitivo.

   Un auténtico revolucionario no lleva balas fabricadas por aquellos que las venden a los otros para que lo maten o que él los maten a ellos.
   Un auténtico revolucionario no sirve a banderas y no ve fronteras a sus pies.
   El verdadero revolucionario ha de romper el sistema y no ser una tuerca útil como mal ejemplo.
   El revolucionario es más ejemplo que lo que intenta superar.
   Ha de llevar la revolución en su pecho tanto qué él mismo sea la revolución.

   El verdadero revolucionario no busca cambiar al mundo, sino que el mundo cambie con él.

   Él es su propia trinchera y campo de batalla.
   El verdadero revolucionario se sabe dueño del triunfo y todo lo puede esperar en esa certeza.
   Si deseáis la revolución juega con vuestras propias reglas.
   Lo que otros venden y compran, regalalo.
   Lo que otros odian, amalo.
   Lo que otros no entienden, profesalo.
   A lo que otros temen, a los que otros temen, une en un abrazo.


   El verdadero revolucionario no cree en las divisiones ni permite que otros digan quien es amigo y quién no.
   El verdadero revolucionario sólo tiene amigos y nunca está solo cuando sabe entender los saltos o los tímidos gateos de revolución en los otros. El correcto revolucionario los sabe esperar a todos.
   El verdadero revolucionario llama a todos y cada uno por su nombre. No sabe ver divisiones ni ve dioses ni fronteras, no ve piel ni ve credos, no ve partidos ni simpatías, no entiende de culturas, naciones ni nombres propios o impuestos, no se seduce por títulos ni poderes. El acertado revolucionario sabe que el mundo es redondo para andarse todo, sin respetar los inventos de los mapas de colores y líneas enredadas y sin sentido.

   El verdadero revolucionario se sabe una semilla heredera de la luz de las más antiguas estrellas, se siente triunfante de mil millones de generaciones, es campeón de campeones y así ve a todos y más ve hacia adelante.

   El auténtico revolucionario no cree en los dioses que le enseñaron sino en el que él será mañana.

   El auténtico revolucionario no juega con las mismas armas que le disparan.

   El auténtico revolucionario responde con flores a las balas que le matan.

   Porque sabe que en el mundo siempre habrá más flores que balas.

- Jacques Pierre






1 comentario:

  1. "El acertado revolucionario sabe que el mundo es redondo para andarse todo, sin respetar los inventos de los mapas de colores y lineas enredadas y sin sentido."
    "El autentico revolucionario no juega con las mismas armas que le disparan." <3

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